Pelo Dañado: Tipos, Causas, Efectos y Soluciones

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¿Sabes esos días en que sientes tu pelo feo o difícil de peinar? Básicamente, está dañado. Los efectos visuales y sensoriales del daño, como puntas partidas, falta de brillo, pelo reseco, entre otros, son resultado de daños acumulados con el tiempo y factores externos. La cutícula del pelo sufre daños, deja la capa interna y sus células expuestas y frágiles, lo que resulta en daños aún más severos para la salud de las hebras.os fios.

¡Ahora que ya conoces los síntomas de un pelo dañado, aprende sobre los tipos de daños y cómo prevenirlos y recuperar la salud de tus mechones!
Daño Químicos

Todos los tipos de tratamientos químicos como el tinte, mechas, luces o reflejos, alisamientos, queratinas, permanentes, entre muchos otros, resecan el pelo y modifican su estructura natural. Son maravillosos porque nos permiten cambiar nuestro look y estilo de peinado, pero al mismo tiempo muy dañinos para la salud del pelo.
Los alisados, alisados progresivos y permanentes rompen la capa superficial de los pelo y llegan hasta el córtex, quebrando las puntas de azufre y alterando la estructura natural del pelo a una nueva forma. Este proceso retira la capa protectora de la cutícula (responsable del brillo y textura) y la capacidad de retener la humedad (responsable de la hidratación) del pelo.
Los tintes y colorantes causan daños permanentes a la capa protectora de lípidos de la superficie del pelo, haciendo que el pelo permanezca expuesto a factores externos, y se sienta notablemente frágil, quebradizo y sin brillo o suavidad (ya que la grasa de los lípidos es lo que proporciona este beneficio).
Si no se diera un seguimiento con tratamientos intensivos, poderosos y mucha hidratación, estos daños solo empeorarían. Lo esencial es restaurar profundamente las hebras con tratamiento postquímico, tratamientos intensivos y ampollas, especialmente en la primera semana tras el proceso químico.
Las provitaminas y aminosiliconas de la exclusiva fórmula Pro-V penetran en el ámbito celular de pelo, actuando para reparar los daños más severos y devolver la capa protectora a la cutícula, ¡trayendo de vuelta la hidratación intensa, suavidad, salud y mucho brillo!

Daños ambientales y por exposición solar o al calor excesivo

La exposición constante a elementos como el mar (sal), piscina (cloro y ozono) y contaminación afectan directamente las cutículas desde la raíz, causando que se rompan. Este proceso ocasiona frizz, pelo reseco y apariencia dañada.
El sol, tan querido y esencial para las mujeres, es otro villano peligroso. La luz ultravioleta de la exposición solar directa afecta la cutícula de forma similar a la decoloración, quitándole la capa protectora y de retención de humedad. Con ello, las proteínas del pelo, especialmente la queratina, se desintegran. Cuando veas mechas más claras después de un baño de sol, es una señal de que este proceso ocurrió. Estos mechones estarán resecos y con aspecto esponjoso.
Para evitar estos daños y mantener tu pelo y cuero cabelludo protegidos y saludables, procura utilizar siempre un sombrero o gorra cuando expongas tu pelo al sol por un largo período de tiempo.
En caso de plancha, secador y rizador, el calor excesivo en contacto con la cutícula también rompe inmediatamente la capa de protección y retención de hidratación del pelo, dejando expuestos el córtex y las capas más internas de los pelo. Cuando eso ocurre, el pelo pierde la capacidad de retener también sus proteínas naturales y vitaminas, al no estar ya sellado. Esta deficiencia en la capa protectora y la acción del calor en el núcleo de las células hace que las hebras hiervan, se resequen, se quiebren fácilmente y formen puntas abiertas.
Para protegerte contra los efectos del calor excesivo a la hora de secar o peinar el pelo, recuerda utilizar siempre un tratamiento termoprotector, que formará un escudo sobre los pelo evitando la ruptura de la capa protectora y la pérdida de queratina, manteniendo y reponiendo la hidratación.

Solución contra los daños

Es mucho más fácil tratar el pelo antes de acumular daños que reparar un pelo dañado. Una cutícula dañada puede ser reparada hasta 99%, pero nunca al 100%. El mejor aliado para vencer y evitar el daño es el acondicionador, ya sea en su forma común o más concentrada y poderosa como en tratamientos intensivos o ampollas. La estructura interna del pelo está compuesta por puentes de azufre e hidrógeno. Estas últimas impermeabilizan la cutícula del pelo, manteniendo los nutrientes y la humedad necesarios dentro de las capas celulares. Sin suficiente hidratación, puede reducirse el número de enlaces de hidrógeno. El uso de productos acondicionantes permite que el pelo regrese a un nivel normal de puentes de hidrógeno y permanezca saludable, suave y nutrido.
El ingrediente estrella de los productos acondicionantes de Pantene con fórmula Pro-V es un compuesto de aminosiliconas llamado dimeticona especial. Este se deposita selectivamente en los lugares donde cada pelo está dañado, reparando el problema y reduciendo la resistencia del pelo a la fricción del peinado.
Otros ingredientes esenciales del acondicionador y de los tratamientos Pantene que penetran y suavizan todavía más las capas externas del pelo son los alcoholes grasos.